jueves, 23 de octubre de 2008

¿Invitados? Pues va a ser que no.

El próximo día 15 se celebra una cumbre financiera en Nueva York y, de momento, España no ha sido invitada. Gordon Brown propuso que nuestro país debería estar presente en Nueva York en unas declaraciones públicas, aunque Sarkozy, en la Eurocámara, no nos nombró. Inmediatamente salió Zapatero para añadir que España cuenta con el “pleno apoyo” del presidente de la República. En pocas horas, un comunicado del Elíseo y de la presidencia de la Comisión Europea apoyaba la presencia en la cumbre de una delegación española.

Pero la Administración Bush, que es la convocante, no ha cursado ninguna invitación para España. Tan sólo acudirán el G20, que agrupa a los países más ricos del G8 con algunas potencias emergentes (Como China, Indonesia, Sudáfrica, Turquía…) Aun así, el Gobierno hace todos los esfuerzos posibles para ir, incluso hablando con los equipos de campaña de Obama y McCain. ¿Por qué es tan importante tener presencia? Pues básicamente porque se plantearán grupos de trabajo que intentarán fijar nuevas directrices para la regulación del sistema financiero internacional. Vista la crisis actual, se plantea esa supuesta “refundación del capitalismo” con el mayor consenso posible entre los estados que tienen más peso en el panorama económico mundial. Y no estamos invitados. Porque, aunque parezca mentira a muchos, eso de que somos la octava potencia mundial no se creen ni ellos. Jactarse de superar en breve la renta per cápita de Francia es una bravuconada. Y eso de ser de la “Champions” de la economía mundial es una idiotez.

Porque hay señales que revelan a simple vista la debilidad de la economía española. El crecimiento de nuestro país se sustenta en turismo y la construcción. La industria que teníamos está bien despiezada y en manos de multinacionales (de otros países). Nuestras empresas se expanden al exterior sólo en mercados con garantías de monopolio (En América Latina, la telefonía, el gas…) Tenemos un déficit crónico de financiación exterior y no somos competitivos exportando. Mostramos tasas de I+D que causan irrisión. Y, para colmo, estamos sufriendo el reventón de la burbuja inmobiliaria conjuntamente con la crisis financiera mundial. ¿Quién da más? Y aunque no estamos tan mal como en el ´93, tampoco estamos para tirarnos flores. Así que más nos valía que Zapatero hubiera sido más prudente en algunas afirmaciones gratuitas. Porque, mire usted por donde, no estamos invitados, y previsiblemente no lo estaremos. Uno tiene la importancia que tiene, ni más ni menos.

Dicho lo cual, la política exterior del gobierno tampoco nos ha ayudado mucho. Un poquito más de coherencia y orden nos hubiese venido bien. Con Felipe González teníamos poco peso en el mundo en términos objetivos, pero su política exterior nos logró dar mucha más preeminencia. Sobretodo en la Unión Europea. Por eso, esta asignatura pendiente del gobierno puede ser ahora un lastre. En cualquier caso, sería muy positivo para España tener algo que decir en la cumbre del día 15. Pero al tanto, porque después de tantas expectativas, si el gobierno no logra colarnos de alguna manera, será considerado como un fracaso. Y lo que menos necesita ahora el gobierno es más desgaste.

1 comentario:

Marina dijo...

No voy a poner en duda que la causa de esa no-invitación sea que no tenemos el suficiente peso en la economía mundial como para merecer la invitación...pero tengo la sensación que la retirada de las tropas por parte de España y el poco amiguismo de Zapatero con Bush (no como Aznar) quizás tenga algo que ver.
En España también estamos pagando la gran idea de hipotecas 'subprime'y no somos una economía insignificante.
No sé por qué tanto recelo, se trata de resolver un problema mundial, no de una invitación a una fiesta VIP.