lunes, 3 de noviembre de 2008

Los astros

El mismo año en que Juan XXIII, el Papa del Concilio Vaticano II asumía la tiara papal, nació él. Acompañando a este solmene cambio, fue ese mismo año cuando Enric Bernat fundó la famosa compañía de “Chupa Chups” y cuando Ibañez dibujó la primera viñeta de “Mortadelo y Filemón”. ¿Qué conexión podrían tener, más allá de la fecha, estos eventos entre sí? Para los antiguos babilonios los actos que acaecían en el año de nuestro nacimiento, inducidos por los astros, eran los que determinaban nuestro futuro. Si esto es cierto, mirándole a él no me extraña.

Si uno analiza los pilares de su carácter podrá distinguir con facilidad cómo le marcaron estos sucesos tan dispares. Por una parte, está dotado de la imperturbabilidad de quién se sabe ganador de la Gloria divina. Sensible al mal ajeno, pero con mirada y gesto imperturbable. Sabe que los dones del Señor son impenitentes y variables. Que la Gloria del Señor va y viene, pero que él permanece. Y por ello está orgulloso de su rol cómo pastor del rebaño. Aunque cuando las ovejas se le descarrilan, a veces le puede la furia y las reconviene de un palazo en las costillas. Pecata minuta, ya se sabe. Pero este rol lo combina con un sentido del humor generoso e irónico. De una risa contagiosa propia de un lector de tebeos e historietas. Alguien que siempre quieres tener cerca porque sabes que trasmite buenas vibraciones. Él es un auténtico experto en añadir el toque gracioso que hace que la vida sea un poco más dulce. Un poco más cómo un caramelo.

Pero no siempre las estrellas aciertan. Ese mismo año el F.C. Barcelona gana la primera Copa de Ferias (Antecesora de la UEFA): pero él nos sale merengue hasta la médula. Quizás sea la base del principio acción- reacción. O que sobre deporte los astros son un poco cachondos. Ese mismo año, Brasil gana su primera Copa del Mundo. ¿Será el suyo un linaje de deportistas exitosos? O si no, al menos, ¿Alguno de los suyos pillará una brasileña? Por otra parte, no es casualidad que los soviéticos lanzaran el Sputnik 3 ese mismo año. Era previsión de que el chico vería más de una vez el mundo a vista de pájaro. Que visitaría las cuatro esquinas del planeta. Junto a él, ese mismo año, nacieron dos de las figuras más importantes del pop moderno: Madonna y Michael Jackson. Normal que le entrase afición a la música y el karaokeo. Si uno nace a la sombra de semejantes titanes, algo siempre se pega.

Pero él tiene algo que lo diferencia de ellos. Ellos han necesitado, con el pasar de los años reinventarse a sí mismos (aunque con dispares resultados). Por el contrario, él no lo necesita. Con, o sin bastón, es algo que ni concibe. Porque sabe que es auténtico. Y que, a una mala, los astros le acompañamos. ¡Feliz cumpleaños!

sábado, 1 de noviembre de 2008

miércoles, 29 de octubre de 2008

Rana y libertad

Aunque iba a escribir una entrada sobre el divorcio entre PP y UPN, creo que la dejaré para otro momento. Sobretodo porque van a machacarnos con la noticia durante los próximos días y no creo que pueda aportar ninguna opinión novedosa al respecto. Sin embargo, ha habido una noticia que me ha llamado mucho la atención. Corinne Diserens, directora del Museo de Arte Moderno Bolzano ha sido despedida por exponer una obra de Martin Kippenberger en la que aparece una rana crucificada. Así que, un poco como las caricaturas de Mahoma, volvemos al tema de la relación entre libertad y religión.

Sinceramente, me sorprende la mojigatería con la que, desde algunos sectores intelectuales de la izquierda, se aborda el tema. “No, bueno. Hay que ser respetuosos con todas las religiones/ ideologías. Así que es normal auto-censurarse en algunas cosas”. ¡Ah, bueno! Entonces no hay problema. Uno tiene que medir sus críticas y evitar el arte provocativo (como en este caso) para no herir sensibilidades. No hay que complicarse en esos temas. Pues yo soy un poquito más agitador. Me atrevo a decir que la libertad de expresión debe estar por encima de cualquier ideología o valor religioso. No hablo de ataques personales, que faltan a la dignidad y respeto de particulares. Hablo de que no se puede sacralizar espacios intocables a la crítica y opinión. Hay gente que ciertamente tiene la sensibilidad a flor de piel, y considera que criticar sus principios es criticarle a ellos mismos. Sin embargo, suelen ser los mismos que aplican la ley del embudo. La Iglesia Católica dice que los homosexuales son enfermos mentales. Toda una opinión respetable. Ahora bien, ojito con criticarles a ellos, o te convertirás en un laicista radical (¿?).

Las ideas tienen que disponer de un espacio libre en el foro público, donde se contrapongan entre sí. Con respeto a las formas, sí, pero sin sacralizar ninguna. Si no te gusta algo, pues no vayas a verlo. Si consideras que una obra te ofende, pues no compres la entrada. Si un libro te parece detestable, no lo leas. Pero no trates de imponer la censura. O como en el caso de las caricaturas a Mahoma, amenaces de muerte. O como en el caso del “Jueves”, no secuestres la publicación. Cualquiera de estos retrocesos es un abuso, un paso atrás en la libertad y un avance hacia le totalitarismo de lo “políticamente correcto”. Y he hecho varios post refiriéndome a este tema. Pero no me importa ser reiterativo en algo que considero crucial. Precisamente porque debe haber esta vocación vigilante de los ciudadanos para garantizar nuestros derechos. Y volviendo al tema concreto; al fin y al cabo, es arte. El arte busca provocar, remover conciencias, plantear conflicto. Pero para Benedicto XVI está claro que esta obra “ha herido el sentimiento religioso de muchas personas, que consideran que la cruz (…) merece reconocimiento y devoción religiosa”.

El otro día ya recibió el programa de Polonia (TV3) una crítica de Jordi Pujol por hacer del Papa uno de sus personajes. Para él, debería estar exento de toda sátira. Supongo que no es diferente a cómo nuestro Código Penal guarda a la Corona. Es sabido que ahora tiene mucha polémica por las quemas de fotos, las declaraciones de alcaldes papanatas… Sin mebargo, creo que la crítica es sana en una sociedad madura. Tal como yo lo veo, en el mundo de los mortales hasta Dios está por debajo del derecho de libertad de expresión. Amen.

viernes, 24 de octubre de 2008

Cultura y política

Como es sabido, durante esta pasada campaña, un gran número de actores españoles tomaron partido por el PSOE en el famoso manifiesto “Plataforma a Favor de Zapatero” (PAZ). Recientemente, se ha prohibido a una asociación de vecinos valenciana “Salvem el Cabanyal” realizar actividades en una sala de titularidad municipal, bajo la gestión de Heineken. Las razones que alegan es que no quieren que el acto se “politice (…), sólo queremos cultura y arte”. Esto me plantea la reflexión ¿Cuál es la relación entre arte y política? ¿De verdad se puede disociar? ¿Cuál es el papel del artista frente a la sociedad?

Por parte del artista, en muchas ocasiones ha habido un posicionamiento político expreso o implícito. Ya sea a través de su obra o de sus actos, intelectuales, artistas e incluso, deportistas, han tomado partido. En unos casos, por convencimiento profundo, propio de aquellos que se postularon contra el sistema y formaron la contracultura, las vanguardias y los movimientos sociales de base. Por poner un ejemplo castizo, la militancia en el comunismo de Marisol, que nada tenía que ganar y si mucho que perder cuando hizo pública su afiliación. Pero en otros casos, el artista se pone del lado del sistema y del orden establecido. Lo que hay detrás es o bien la espera de una recompensa por la lealtad mostrada o, al menos, la supervivencia. Quizás el caso de Dalí y su ambigüedad durante la dictadura franquista pueda ser ilustrativo. En cualquier caso, ello no significa que todo el mundo del arte tenga un nivel de implicación idéntico. Es evidente que un intelectual (escritor, poeta…) tiene una obra mucho más sensible a la expresión de su visión de la vida (luego de política) que, por ejemplo un futbolista.

Pero creo que no hay que tenerle miedo a que las personalidades se signifiquen políticamente. Porque esto ocurre en muchos países sin mayor problema. Y no hace falta apoyar a un partido para tener pulso político. Nosotros, lastrados por el peso de nuestra visión negativa de la política, censuramos la conexión entre arte y cosa pública. Pero considero que esta vinculación no es mala, sino que es la expresión de la riqueza de una cultura que quiere revertir en el bienestar de toda la sociedad. Alguien que utiliza su conocimiento, obra, influencia… a favor de una causa pública es digna de alabar. A mi entender, el problema viene cuando el artista se posiciona sobre las bases del clientelismo corporativo. Es decir, cuando toma partido sistemáticamente por el poder. Porque entonces no es un vigilante, una contracultura alternativa, alguien que despierte conciencias. Se convierte en un resorte más de la maquinaria propagandística de los poderosos. Un mero instrumento.

Supongo que en cierta medida la mercantilización de la sociedad ha generado que el artista sea o un precario o un vendido. Y que quepan pocos matices entre los extremos. Por eso no me gusta cuando los artistas toman partido por el poder, pero me gusta más cuando copan la resistencia. Cuando se acoplan con la cultura de la calle, con la voluntad de despertar conciencias a los problemas sociales. Y consideran que su obra es algo más que un producto; la consideran todo un proyecto de vida. Porque si de verdad es eso, también es necesariamente, política.

Yo acuso

Soy ciudadano de Arnedo, y como tal acuso que el Ayuntamiento de mi municipio ha decidido hacer un proyecto urbanístico que rechazo de plano. Y lo rechazo por las razones que expongo a continuación:

1) Porque supone una reducción en el espacio publico del municipio, que pasa a manos privadas, con la reducción del Parque de la Estación para pasar a ser vivienda libre.

2)Porque las zonas verdes que se garantizan como equivalentes en extensión quedarán comprendidas entre los edificios construidos. Por más que se hagan 5.000 metros cuadrados (en total, contando aceras), es una reducción respecto de la actual y no se integra en la ciudad.

3) Porque genera un enorme impacto en el entorno, con la construcción de 159 viviendas en pleno centro, asfixiando los usos sociales alternativos de esa zona.

4) Porque ni una sola de esas viviendas será de protección oficial, sino que toda ella será libre. Pese a que la ley fija que debe haber un 30%, la concejalía alega que no debe ser así “en cada promoción”.

5) Porque supone el soterramiento enormemente costoso de la Estación de Autobuses (la mitad del coste total de la operación), que es perfectamente funcional y ajustada a las necesidades de nuestro municipio.

6) Porque la justificación de este proyecto es conseguir financiación (aunque sea para sufragar una escuela) pese a endeudar notablemente las arcas públicas.

7) Porque la normativa de La Rioja obligará a Arnedo a hacerse cargo del 50% del coste del nuevo colegio porque es considerado como “no de primera necesidad”. De serlo, se haría cargo en su totalidad la Comunidad Autónoma.

8) Porque si no es necesario un colegio (según los requisitos que la ley prescribe) no tiene sentido construirlo.

9) Porque el consistorio ha atacado a la Plataforma vecinal que se opone al proyecto de ser manipulada por la oposición, lo que implica un insulto a la inteligencia de los arnedanos que la componen.

10) Porque pese a las 2.000 alegaciones presentadas, el Alcalde no las ha respondido de manera individual y serán rechazadas en el próximo Pleno del día 27. Ha dividido en cinco bloques de argumentos, y se han limitado a transmitir en los medios de comunicación su réplica.

11) Porque el Alcalde aún no ha se ha reunido con la Plataforma.

12)Porque dice el Ayuntamiento que los ciudadanos valoraríamos bien el proyecto si hubiéramos tenido toda la información. Y sin embargo, no nos han facilitado ninguna, ni siquiera una charla.

13) Porque ni siquiera han esperado para que el asunto sea debatido en el próximo Consejo de la Ciudad, un órgano de nueva creación que agrupará a vecinos, asociaciones…según el Reglamento de Participación Ciudadana.

Expuestas estas razones, reitero mi rechazo y mi apoyo a favor de cualquier actividad que ayude a que el Ayuntamiento rectifique su posición sobre este asunto.

Mi compromiso.

jueves, 23 de octubre de 2008

¿Invitados? Pues va a ser que no.

El próximo día 15 se celebra una cumbre financiera en Nueva York y, de momento, España no ha sido invitada. Gordon Brown propuso que nuestro país debería estar presente en Nueva York en unas declaraciones públicas, aunque Sarkozy, en la Eurocámara, no nos nombró. Inmediatamente salió Zapatero para añadir que España cuenta con el “pleno apoyo” del presidente de la República. En pocas horas, un comunicado del Elíseo y de la presidencia de la Comisión Europea apoyaba la presencia en la cumbre de una delegación española.

Pero la Administración Bush, que es la convocante, no ha cursado ninguna invitación para España. Tan sólo acudirán el G20, que agrupa a los países más ricos del G8 con algunas potencias emergentes (Como China, Indonesia, Sudáfrica, Turquía…) Aun así, el Gobierno hace todos los esfuerzos posibles para ir, incluso hablando con los equipos de campaña de Obama y McCain. ¿Por qué es tan importante tener presencia? Pues básicamente porque se plantearán grupos de trabajo que intentarán fijar nuevas directrices para la regulación del sistema financiero internacional. Vista la crisis actual, se plantea esa supuesta “refundación del capitalismo” con el mayor consenso posible entre los estados que tienen más peso en el panorama económico mundial. Y no estamos invitados. Porque, aunque parezca mentira a muchos, eso de que somos la octava potencia mundial no se creen ni ellos. Jactarse de superar en breve la renta per cápita de Francia es una bravuconada. Y eso de ser de la “Champions” de la economía mundial es una idiotez.

Porque hay señales que revelan a simple vista la debilidad de la economía española. El crecimiento de nuestro país se sustenta en turismo y la construcción. La industria que teníamos está bien despiezada y en manos de multinacionales (de otros países). Nuestras empresas se expanden al exterior sólo en mercados con garantías de monopolio (En América Latina, la telefonía, el gas…) Tenemos un déficit crónico de financiación exterior y no somos competitivos exportando. Mostramos tasas de I+D que causan irrisión. Y, para colmo, estamos sufriendo el reventón de la burbuja inmobiliaria conjuntamente con la crisis financiera mundial. ¿Quién da más? Y aunque no estamos tan mal como en el ´93, tampoco estamos para tirarnos flores. Así que más nos valía que Zapatero hubiera sido más prudente en algunas afirmaciones gratuitas. Porque, mire usted por donde, no estamos invitados, y previsiblemente no lo estaremos. Uno tiene la importancia que tiene, ni más ni menos.

Dicho lo cual, la política exterior del gobierno tampoco nos ha ayudado mucho. Un poquito más de coherencia y orden nos hubiese venido bien. Con Felipe González teníamos poco peso en el mundo en términos objetivos, pero su política exterior nos logró dar mucha más preeminencia. Sobretodo en la Unión Europea. Por eso, esta asignatura pendiente del gobierno puede ser ahora un lastre. En cualquier caso, sería muy positivo para España tener algo que decir en la cumbre del día 15. Pero al tanto, porque después de tantas expectativas, si el gobierno no logra colarnos de alguna manera, será considerado como un fracaso. Y lo que menos necesita ahora el gobierno es más desgaste.

jueves, 16 de octubre de 2008

Opinión y ciencia

Nuestro país es muy dado al género de la tertulia. Los periodistas, que son siempre los mismos, van rotando de programa en programa, de medio en medio. Ya sabes que piensa cada uno casi antes de que hable. Y es sorprendente la autoridad con que se dedican a opinar sobre todo. Eso siempre me hace pensar... ¿Todas las opiniones son respetables? Lo cierto es que es una asunción bastante común en nuestro tiempo el considerar que sí que lo son. Pero desde mi punto de vista, se confunden diferentes elementos que es pertinente aclarar.

Desde tiempo de los antiguos griegos, se distinguía entre dos formas diferentes de conocimiento. La doxa y la episteme. La doxa hacía referencia al campo de la opinión, la retórica y la persuasión. Era el trabajo de los sofistas y los demagogos, que en las Asambleas persuadían al ciudadano. La episteme, por otra parte, nos remite al conocimiento y al método científico. Es decir, a conocer la realidad siguiendo unos procedimientos establecidos que sean replicables y comprobables. La opinión no es verdadera o falsa. Por el contrario, la ciencia si que lo es. Y conviene distinguir cuando hablamos de ciencia y cuando de opinión, para no juntar churras con merinas. Porque de la confusión entre ambas cuestiones provienen muchos de nuestros males. Si una persona opina que el hombre fue creado por Dios al séptimo día incurre en este tipo de problemas. Yo no puedo opinar que llueve hacia arriba. Lo que tengo que hacer es demostrarlo. Se debe seguir una metodología científica; tengo que probar tales principios, porque la ciencia, a diferencia de la opinión, tiene por fin el conocimiento.

Dicho lo cual, vuelvo a la pregunta inicial: ¿Todas las opiniones son respetables? La respuesta es no. Ha de distinguirse el fin y el medio. Puede haber gente que opine que los moros son gente inferior. La obligación que tengo es de respeto, no a su opinión, sino a su derecho a opinar. Ese sujeto puede opinar aquello que sea acorde a sus principios morales. Pero esta afirmación, que choca de plano con los míos, no me es tolerable. Por lo tanto, es una opinión que no respeto ni comparto, que combatiré, aunque acepte su derecho a decirla. En el caso contrario, nos instalaríamos en un limbo de indeterminación; una anomia moral. Luego, en el campo de la opinión, hay algunas más fundamentadas que otras. Eso se basa en la capacidad que tenga el orador para ofrecer argumentos que sean razonables. Por lo tanto, que ofrezca fundamentos para que personas que no tienen una opinión, puedan formársela, preferiblemente como la suya. Es evidente que aquel que tiene más conocimientos y experiencia en un campo puede ofrecernos opiniones más fundadas (aunque no las aceptemos, pueden hacernos reconocer parte de razón en ellas) Cuando un político habla sobre asuntos de Estado suele (¿?) tener más fundamentos que cuando habla un futbolista.

Por lo tanto, conviene distinguir ciencia de opinión, asumir que no todas las opiniones son respetables (sí el derecho a tener y expresar una) y que hay opiniones más fundamentadas que otras. En las ciencias sociales, y en la ciencia política en particular, conviene ser cuidadosos en esta distinción. Cuando yo opino sobre política, ofrezco mis argumentos y razones, pero no va más allá. Es una opinión más (fundamentada, espero) Bien distinto es cuando, en nuestra labor de científicos sociales, buscamos explicación a los fenómenos políticos. Ahí se requiere un método. En la distinción entre ambas dimensiones radica la raíz misma de la diferencia entre un político y un politólogo. El político opera en el campo de la persuasión. El politólogo, en el de la ciencia.