domingo, 30 de diciembre de 2007

La última entrada del año

Se acaba el año 2007. En estas fechas de recogimiento navideño, suele ser común el hacer un balance de todo lo que nos ha traído el año. Al menos, los diez minutos antes de tomarse las uvas. En todos los diarios y TV se hace un recordatorio de lo más destacado del año. Algunos, incluso, terminan legislatura y hacen balance más amplio todavía. Lo cierto es que no acostumbramos a tener buena memoria. Yo no se si os pasa a vosotros, pero como estoy tan pendiente del presente, y tan preocupado por el futuro, los sucesos pasados (aunque solo sean de hace medio año) me parecen muy lejanos. Y no están tan lejanos, ni mucho menos…

Cada uno de nosotros hemos tenido vivencias propias, únicas y especiales que nos han marcado en mayor o en menor medida. En este año ha habido experiencias de todo tipo. Buenas y malas. Algunos, terminaban bachillerato y han empezado una etapa de su vida completamente nueva en la Universidad. Otros empezaron cerca y se fueron lejos. Y no pocos se marchan con el nuevo año, aunque también los hay que vuelven. Yo mismo terminaba mi carrera e iniciaba el redescubrimiento de la Universidad con el post-grado. De hecho, los hubo que empezaron el año llenos de dudas, pero los ha habido que lo han terminado con más todavía. Hemos querido, hemos odiado, hemos salido y bailado, hemos fumado, jugado, y sobretodo, bebido. Bien por “Héroes”, “Perdidos”, “Prison Break” y “Roma”. Tirando a los dados, la suerte nos ha llevado a conocer gente nueva, especial… pero también a otras que nos han dejado indiferente. Hemos ganado amigos. Pero también algunos vínculos se han resentido. Este verano, algunos han disfrutado de unas buenas vacaciones. (Si no tenían perro). Eso si, la mayoría, a la playa en busca del sol. ¡Tantas cosas este año!

¿Cómo resumir un año entero de vivencias en tan poco espacio? Cada uno hemos tenido nuestros momentos de glorias y de miserias. Pero de eso se trata, de vivir. Para los judeo-cristianos, la vida humana, como la historia, tiene un desarrollo rectilíneo, que nace y muere como un río. Para los antiguos griegos, la vida era cíclica, circular, y la historia se repetía siempre. Yo, personalmente, siempre he tirado por el camino de en medio. La vida, para mí, sigue una tendencia rectilínea, pero retrocede y avanza, retrocede y avanza, siempre hacia arriba, como en un muelle. Caemos muchas veces en los mismos errores, pero de cada experiencia aprendemos, nos queda un poso, que nos hace algo menos ingenuos y un poquito más sabios. Supongo que es optimista, pero creo que la gente cambia, y en algunos aspectos al menos, mejora. Un año de experiencias puede ayudarnos a ver la vida como un tapiz con más matices, con más colores. Pero no hay que ser banales, hay que quedarse con lo bueno y con lo malo. Porque, si no hubiera malo ¿Cómo saber que es lo bueno?

Quiero daros las gracias a todos, lectores, por haberme acompañado en este inicio de mi blog. Se que sois una mezcolanza de parientes, amigos de Arnedo, amigos de la resi, ex-compañeros de clase (hasta de francés), colegas de master, visitantes ocasionales, algún Erasmus y, pronto, algunos trans-continentales. A todos, mi agradecimiento por seguirme y por vuestros comentarios, que son siempre enriquecedores. Para el año próximo tengo pensadas algunas entradas centradas algunos de los eventos que nos depara; las Elecciones Generales, la Expo de Zaragoza y los Juegos de Pekín. Sobre el primer tema, intentaré preparar algunas entradas analizando la última legislatura desde varios enfoques y materias, además de explicar bien el Sistema Electoral y seguir la campaña. Merece la pena estar informado. Del segundo y tercero, colgaré bien de fotos, videos y anécdotas. ¡No prometo nada con Pekín, pero al menos a la Expo espero ir!

Sin más, amigos, despedir el año. No hagáis buenos propósitos. Según un centro de estudios londinense, solo se cumplen el 12%. Y si no podéis evitar la tentación, hacedme caso. Dejaros de pamplinas y desead ser felices. Yo este año que entra, con afecto, así os lo deseo. Tengo un pálpito, este 2008 será un gran año. Promesa.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Los orígenes de la Navidad

Ya están aquí. Se acercan las comilonas, los regalos, las reuniones familiares. La Navidad. Para muchos, tiempo de paz y alegría, para otros, simplemente, vacaciones. Sin embargo, muchas veces hacemos las cosas sin conocer siquiera sus orígenes. ¿Por qué se celebra la Navidad estos días y no otros? ¿De donde nacen nuestras costumbres para estas fechas? Me he documentado un poco y os presento un resumen de algunos hallazgos interesantes… Los orígenes de la celebración de la Navidad el 25 de diciembre, se ubican en las costumbres de los pueblos de la antigüedad que celebraban durante el solsticio del invierno (desde el 21 de diciembre), alguna fiesta relacionada al dios o los dioses del sol, como Apolo y Helios (en Grecia y Roma), Mitra (en Persia), Huitzilopochtli (en Tenochtitlan), entre otros. Algunas culturas creían que el dios del sol nació el 21 de diciembre, el día más corto del año, y que los días se hacían más largos a medida que el dios se hacía más viejo. En otras culturas se creía que el dios del sol murió ese día, sólo para volver a otro ciclo.

Para los romanos, el 25 de diciembre la fiesta del "Natalis Solis Invicti" o "Nacimiento del Sol invicto", asociada al nacimiento de Apolo. El 25 de diciembre fue considerado como día del solsticio de invierno, y que los romanos llamaron “bruma”; cuando Julio César introdujo su calendario en el año 45 a.C., el 25 de diciembre debió ubicarse entre el 21 y 22 de diciembre de nuestro Calendario Gregoriano. De esta fiesta, los primeros cristianos tomaron la idea del 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesucristo. Otro festival romano llamado “Saturnalia”, en honor a Saturno, duraba cerca de siete días e incluía el solsticio de invierno. Por esta celebración los romanos posponían todos los negocios y guerras, había intercambio de regalos, y liberaban temporalmente a sus esclavos. Hay cierto parecido con las tradiciones que seguimos hoy día ¿Verdad?

Los germanos y escandinavos celebraban el 26 de diciembre el nacimiento de Frey, dios nórdico del sol naciente, la lluvia y la fertilidad. En esas fiestas adornaban un árbol perenne, que representaba al Yggdrasil o árbol del Universo, costumbre que se transformó en el árbol de Navidad, cuando llegó el Cristianismo al Norte de Europa. Los mexicas celebraban durante el invierno, el advenimiento de Huitzilopochtli, dios del sol y de la guerra, en el mes Panquetzaliztli, que equivaldría aproximadamente al período del 7 al 26 de diciembre de nuestro calendario. "Por esa razón y aprovechando la coincidencia de fechas, los primeros evangelizadores, los religiosos agustinos, promovieron la sustitución de personajes y así desaparecieron al dios prehispánico y mantuvieron la celebración, dándole características cristianas."

Tal y como comenta Isaac Asimov
en su guía de la Biblia: “Podría ensamblar el cristianismo sin sobrepasar su felicidad de Saturnalia. Era solamente necesario que ellos justamente saluden el nacimiento del hijo en vez que el del Sol”. El cristianismo, edificado sobre el cadáver de Roma, y con una prodigiosa capacidad para la adaptación, incorporó tradiciones de las festividades paganas con notable éxito. Hoy, por supuesto, todo eso ha perdido bastante vigencia. Tenemos otros dioses.

Consumus maximus, ora pro nobis

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Cuando un amigo se va

Hace ya más de 4 años, yo iba con otro grupo de gente al principio. Durante los primeros días, la soledad claustrofóbica de la 429 había hecho mella en mí y solo la archi-conocida Isis lo rompió invitándome a cenar a su habitación, a la que bajaba de vez en cuando. Una noche, que ni siquiera recuerdo, me quedé sin pan y pasé a pedírselo a Jordi, un ibicenco de la 430 (¿Qué será de él?) Sin embargo, fue Julio, que tenía la puerta abierta quien se asomó presto con un pedazo de pan. Esa fue la primera vez que nos vimos. El jueves de la segunda semana se hizo la fiesta en la playa, y recuerdo que conocí allí a Joan y a Héctor. El primero me dirigió en una obrilla de teatro improvisada y aderezada con bien de alcohol. (Mi papel de Hitler en la II Guerra Mundial fue un homenaje a Chaplin…) Con Héctor hablé sobre la residencia, y me expuso algunas quejas que tenía sobre el servicio. Desde ese punto, teniendo a Julio en la 435 y a Héctor en la 434, pasaba a cenar a su cocina compartida.

Ha habido durante los últimos 4 años algunas rutinas que han permanecido inviolables. La tortilla Mercadonna acompañaba siempre mis charlas con Julio. Hablábamos sobre todo tipo de cosas los viernes, antes de que cogiera el tren de vuelta a Tarragona, comentando las jugadas de los jueves universitarios. Cuando terminábamos clase temprano (Yo nunca tenía por la tarde) siempre quedábamos y nos íbamos a dar una vuelta al centro (Es decir, al FNAC). Terminaba cayendo siempre un CD o un libro. Lo normal era tomar la ruta que pasaba por Princesa, Jaume I y las callejuelas aledañas a las Ramblas. Por el camino nos enredábamos en charlas distendidas, la mitad del tiempo riendo. ¿Cómo olvidar la vez que pasmas por “Petra” y rimamos a la par a voz en grito, dejando alucinado a un anciano que se cruzaba con nosotros?

Julio es un chico tupperware. Desde que lo conozco, ha comido las más exquisitas delicias de su madre, si bien no siempre a las horas más acertadas. Los canelones están bastante buenos, pero me sigue resultando difícil el concebir que alguien cene garbanzos o lentejas… Y cada domingo, cuando vuelve de casa, llega hacia las 10 de la noche con su maleta cargada de nuevos tupper para la semana. Además, por descontado, de un bocadillo de chorizo con queso, que se calienta ligeramente en el microondas. Es que Julio es un hombre de costumbres. Cada diciembre se compra el calendario de chocolate numerado, abriendo una casilla cada día para comer la chocolatina. Año tras año, un poster de la “La Comunidad del Anillo”, de “Eminem” y ya más recientemente, de la Jessica Alba de “Sin City” decoran su habitación. En su cocina hemos tenido infinitas conversaciones sobre lo humano y lo divino. Además de hecho grabaciones míticas. Desde “Isis Revolutions” hasta “El Calamar”. Y nos hemos reido no poco con “Tu Ano”. Pero no todo ha sido broma. Sólo recordar los quebraderos de cabeza que nos han dado las mujeres, la de complicaciones que nos hemos armado por su culpa. Desde que empezó el año primero, ya estábamos los chicos reunidos en “petit comité” por las noches para estudiar cada situación.

Hay algunas cosas que me han puesto nervioso de Julio toda la vida. ¿Cómo lo hará para posar siempre con la misma cara en las fotos? ¿Por qué apila las monedas en la cabecera de la cama con tanto orden? Son algunas de esas rarezas que le hacen ser como es. Yo lo introduje en “Scrubs” y ahora se ha tragado todas las temporadas. Hemos salido a los prescindibles “Túnel”. Me ha dado rabia que te las llevaras de calle. Y que organices los planes de todo el mundo, saliéndote con la tuya a toda costa. Economista no se, pero negociador eres un crack. No hay manera de que no salgas ganando cuando se monta algo. El “Hard Rock” lo hemos frecuentado solo por tu insistencia, y eso que la calidad precio, en fin, ahí está. Eres sociable hasta la nausea. Si se te pone entre oreja y oreja que alguien venga con nosotros a cenar, llamas a su puerta día sí y día también. Y vergüenza has tenido siempre muy poca si hablamos de una chica… (Que se lo digan a las gallegas)

Julio se nos va. Tiene que cruzar el charco para ir a Boston, a aprender a ser un pilar de la tecnoestructura del capitalismo militante. Te imaginaría firmando despidos a punta pala de no conocerte. Lo cierto es que te daría tanta lástima despedir a la gente, estarías tanto tiempo pidiéndoles perdón (¡Sensiblero!) que optarías por reducir el margen de beneficio. Te nos vas por seis meses, un punto y aparte demasiado largo. Cuando estés de vuelta, ya nada será lo mismo. Tendrás que incorporarte al mundo laboral, empezar a hacerte rico. Te echaremos de menos, porque sin ti el pasillo de la cuarta planta queda cojo. Serán largos meses. Pero no temas, porque cada viernes esperaré en mi habitación la misma llamada de teléfono para que te caliente el tupper en el microondas. Esperaré aquella frase de “¿Comemos?”. Como si te acabaras de levantar en pijama. Como si nunca te hubieras ido.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Caballo de Troya

El mundo del Bienestar

El otro día, hablando con una compañera, se me ocurrió el tema adecuado para esta nueva entrada. Hablando sobre la realidad de nuestros diferentes países, me di cuenta de la gran verdad de que estos años de universidad no han terminado de curarme de mi falta de perspectiva, que aún me falta sentido de la realidad. La discusión versaba sobre los Estados de Bienestar, y yo estaba criticando duramente la limitación de las políticas sociales en España. Ella, que es peruana, se mostraba muy sorprendida por el hecho de que me estuviera quejando. “En Latino América” decía, “es imposible plantearse la posibilidad de que el Estado nos de plata”. Simplemente era inconcebible la existencia de políticas destinadas al bienestar de los ciudadanos. Donde aquí nos parece normal que el Estado, en cierta manera vele por nosotros, saliendo de Europa esta perspectiva no es ni mucho menos extendida ni generalizada.

La clasificación de los Estados del Bienestar nació de manos del sociólogo sueco Gösta Esping-Andersen, profesor de la UPF. Y estableció la existencia de tres tipos ideales en función del grado de mercantilización (peso del mercado en la situación socio-económica) y de familiarismo (importancia de la familia en el sostenimiento individual). Por lo general, los tipos ideales coincidían con la tendencia a predominar de una determinada tradición política. El estado social-demócrata (o nórdico) se caracteriza por una baja importancia del mercado y de la familia, donde las prestaciones sociales son generosas y universalizadas. El estado conservador (o continental) se basa en que el mercado posee algo más de importancia, y las ayudas no están universalizadas, sino que se de destinan a las familias. Por último, el Estado liberal posee el mayor peso del mercado, con políticas sociales solo para la pobreza extrema, y los receptores son los individuos. Algunos autores añaden el Estado del Bienestar sud-europeo, con elevado peso del mercado y de la familia de manera simultanea, un combinado entre el liberal y el continental.

Esta clasificación es útil teóricamente, pero se le podría criticar por su Euro-centrismo, una limitación común en la Academia. ¿Acaso no hay un resto del mundo a nuestro alrededor? Parece como si todos los pueblos de la Tierra debieran copiar nuestros modelos, más allá de sus situaciones concretas. Desde luego, África o América Latina merecerían un análisis pormenorizado. En el continente africano, la ausencia de un Estado consolidado y la permanencia de lazos étnicos y tribales generan redes de socialización paralelas. ¡Cómo afectará eso a sus poblaciones respectivas! Su extrema pobreza, élites corruptas y sátrapas locales, sus problemas endémicos de SIDA y guerras… Como decía Haro Teclen, a diferencia de en la II Guerra Mundial, esta vez sí sabemos donde están los campos de concentración, y los tenemos al otro lado del Estrecho. América Latina, mucho mejor que África, afronta también no pocos retos. Sus enormes desigualdades internas, la corrupción o los problemas de crecimiento económico ponen no pocas trabas.¿Y qué decir de Asia y Extremo Oriente? ¿Acaso allí tampoco es posible el bienestar?

Me gustaría recalcar dos ideas que me surgen de esta reflexión. La primera, que tenemos una visión del mundo demasiado limitada. Por más que nos hablen de “globalización” lo cierto es que seguimos pensando muchas veces en términos de nuestra aldea. Es una visión legítima, pero parcial. Nunca está de mas que tengamos una visión de amplio espectro de lo que nos rodea. Sobretodo en relación con mi segunda idea; y es el ser más humildes y valorar lo que tenemos. No nos podemos ni imaginar el frío que hace en el resto del mundo fuera del Viejo Continente. Donde aquí nos quejamos de nuestras dificultades para salir del mil-eurismo, en otros países se quejan de las dificultades para llevarse algo a la boca.

No pretendo ser emotivo. El mundo está muy mal, no es una novedad para nadie. Pero a lo que sí nos deberíamos comprometer es, no sólo a legítimamente quejarnos de lo que nos merecemos, sino también a valorar lo que tenemos. Los politólogos siempre hemos valorado a España como uno de los países a la cola del Estado de Bienestar respecto del resto de Europa. Pero, colegas, comparado con el resto del mundo, no me lo pienso. Me quedo con el país de la pandereta.

viernes, 14 de diciembre de 2007

El Acto de Graduación

Este sábado 15 de diciembre se celebrará el acto de graduación de la promoción de 2007. El acontecimiento transcurre en tres sesiones diferentes, una de mañana (empieza a las 12) otra dos de tarde (a las 4 y a las 7 respectivamente). La de Ciencias Políticas se sitúa en la franja central debiendo los estudiantes estar con media hora de antelación en el patio cubierto del edificio Roger de Lluria. El programa es esencialmente aburrido. Comienza con un discurso de presentación de un profesor, para venir seguido por una actuación del coro de la Pompeu. Es en ese momento en que se hace entrega de las Premios Extraordinarios de la Carrera, que desfilarán solemnemente hacia la entronización de su triunfo. Tras esto, todos y cada uno de los licenciados, por orden de carrera, saldrán a la tarima a recoger su diploma, conseguido con no pocas tardes de biblioteca. Tras esto, quedan tres discursos más. Uno del representante de promoción, otro del rector, y otro del presidente del Consejo Consultivo para cerrar con el Gaudeamus Igitur del coro. Por último, nos ofertaran una miserable copa de cava la Asociación de Antiguos Alumnos.

Vayamos a lo que interesa de este trámite. La primera de las tribulaciones que han surgido entre los conocidos ha sido la del tipo de ropa que llevar. Las chicas han ido a comprarse vestidos y complementos para rivalizar entre ellas. Parece razonable. Pero yo he hecho una exitosa campaña para que los de Ciencias Políticas no llevemos corbata. Básicamente porque considero que nos uniformiza en exceso con los pringados de derecho, y necesitamos dar un toque de realidad al acto. Los trajes vienen a ser el uniforme de los adinerados, así que a falta de un chándal para ir vestido, hemos pactado llevar americana, pero sin tampoco pasarnos. A Julio le toca la sesión siguiente, así que se prepare, porque el sí que está atrapado por la obligación del traje. Por otra parte, vendrán nuestros padres y familiares a vernos, así que para muchos la aventura de conseguir invitaciones extra ha sido una odisea sin éxito. En cualquier caso, tenías derecho a dos por graduarte, con posibilidad de pedir hasta dos más con cierta antelación (Para el hermano y la abuela).

Tras este trámite de apariencias, llega el momento de la diversión. Cada clase tiene planes diferentes, pero lo que es seguro es que, tras la copa de cava a la que nos invitan, nos marcharemos a la “Champanería” a continuar con la dinámica. Tan pronto estemos lo suficientemente etilizados (por decirlo suavemente) no iremos a cenar a un antro que se ha encargado de buscar Alberto (Gracias) donde nos darán alpiste para pollos y música. Una vez allí, pues a disfrutar y a pasar la noche hasta que el cuerpo aguante. Permitidme, que dedique unas líneas a estos años.

Compañeros de ciencia política, hemos llegado hasta aquí, lo que no es poco. Hemos lidiado con el derecho del Argentino, con “váyase al bar a fumar cien mil porros”, hemos aprendido a “Esturrbiá”, flipado con el formato de examen de RRII, combatido con Cienfuegos en Internacional, el Administrativo de la Cuchillo, Pinto y el “justo, justo…”, con el principio de Javi Cantero (Cuanto mas acelero, mas calentito me pongo), llorado con Comunitario de Morgades y reído con el “Método Delphi”. Hemos descubierto vocabulario mitopoyético en “Teoría Política”, jugado a Eurovisión con Casilda, temblado por Nagel, dormido con Estanis. Hemos “so” aprendido Política Española II, con Astudillo “y si…” en Actores y Comparada y flipado con la edad que debería tener un viejo “antifeixista” (Si hizo todo lo que dice…). Damas y caballeros, todo lo que hemos aprendido es el valor que le hemos dado a nuestro título, que revierte en nuestra grandeza y garantiza la continuidad de nuestra disciplina. Pero todo lo que hemos pasado juntos es la garantía de que, con todas las tribulaciones y momentos de alegría, ante todo, amigos, hemos vivido.

jueves, 13 de diciembre de 2007

Los debates electorales

Una de las últimas cuestiones que está en litigio, en lo tocante a la campaña electoral para las Generales, es la posibilidad de realizar debates entre candidatos. Hace pocos días, en diferentes mítines, Zapatero y Rajoy cruzaron declaraciones a este respecto. Zapatero se mostraba “encantado de por fín, poder celebrar un debate (…) que en 2004 no se produjo”. Incluso llegó a proponer que se hiciera debate no solo entre los candidatos, sino también entre los equipos, por ser también importantes en los gobiernos. (Ya se lo podía aplicar él con algún ministro…) “¿Os imagináis a Rubalcaba debatiendo con Ángel Acebes” El público literalmente estalló en carcajadas. La respuesta de Rajoy no se hizo esperar y propuso no un debate, sino tres, en las cadenas Antena 3, Cuatro y Telecinco, para garantizar la pluralidad de foros en el enfrentamiento. “Los bloques podrían ser tres; materia autonómica y política territorial, política antiterrorista, seguridad e inmigración y política económica” añadió el candidato popular. Al final, se ha pactado que el número de debates sean dos, pero aún se deben acordar las condiciones de los mismos.


Analicemos cuestiones de estrategia electoral. Como nos demuestra la experiencia, los debates cara a cara solo se proponen cuando no existe un ganador claro en las elecciones y están muy reñidas. Tal fue el caso de las elecciones de 1993, con tres debates entre Jose María Aznar y Felipe González. ¿Y por qué en este contexto? La razón es que se confía en que un pugilato entre los candidatos pueda persuadir a los votantes indecisos por uno u otro candidato. Y estudios de comunicación política demuestran que en torno a un 11/ 17% decidió el partido a que votar y un 5% se resolvió participar electoralmente dado el debate de 1993. Es decir, que además de ser un ejercicio de transparencia para los partidos, es congruente con sus estrategias. En 1996, pese a ser unas elecciones reñidas, Aznar no quiso medirse con González, sobretodo porque ya era un candidato conocido y varias encuestas le hacían ganador. Se sospecha que de haber aceptado el debate y perdido, no hubiera ganado en 1996. Desde 1993 no se han celebrado más debates dado que el PP siempre ha tenido encuestas que le hacían ganador por una distancia superior a 4 puntos. El PSOE se quedó siempre con las ganas, porque el ganador en la carrera no quiere arriesgarse a ver comprometida su situación.


Sobre como celebrarlo, las razones por las que el PP quiere hacerlos en todos los canales menos en la primera son dos. Primera, porque así ataca a la TV pública de ser gubernamental. Eso, por supuesto, es objetivamente mentira, ya que nunca había tenido tanta pluralidad y tan poco control político (¿Imagináis “59 segundos” o “Tengo una pregunta para usted” en 2003?). Incluso el Director General fue nombrado por todos los partidos de común acuerdo (También el PP) En cualquier caso, no es como en la pasada legislatura, donde el director llegó a ser condenado por el Tribunal de Estrasburgo por manipulación y, por cierto, no lo movieron del puesto. La segunda razón es porque el debate en TVE obligaría a traer a todos los candidatos, incluyendo a todos los grupos minoritarios. Y eso aterra al PP, porque sabe que se convertiría en un “Todos contra Mariano”. Sobretodo dada su política de tierra quemada de esta legislatura, que le ha dejado como el segundo partido en representación pero completamente aislado de otros grupos políticos. En cualquier caso, parece razonable que los ciudadanos podamos escuchar a todas las alternativas políticas que se plantean.


Por lo tanto, ya vemos que los dos debates que presumiblemente habrá serán decisivos para estos comicios. Dado el virtual empate técnico, a ambos partidos conviene su celebración, pero incluso algo más al PP, por saber que puede reforzar así el perfil moderado de su candidato frente a algunos extremistas de segunda línea. Al PSOE siempre le convendrá, dada su nefasta política de comunicación esta legislatura, si logra llevar el debate al terreno de políticas sociales. Desde mi perspectiva, convendría que al menos uno de los dos se celebrara en TVE, porque para algo tenemos a la televisión pública (y la pagamos) y se podría garantizar la representación de no solo los grandes partidos, también otras fuerzas políticas. Sin embargo, soy poco optimista sobre esto último, ya que la campaña tiende a “presidencializarse” entre los dos grandes partidos. Con “Mariano es posible” frente a la “Z de Zapatero”, las siglas del partido desaparecen, en consonancia a campañas de marketing en la línea de los EEUU.


De cualquier modo, no está nunca de más que, aunque sea en condiciones de cara a cara, se celebren estos debates. Así los ciudadanos podremos contrastar de modo transparente las propuestas de los partidos. Aunque paradójicamente, y dada la imposibilidad de la mayoría absoluta, serán los que no están los que decidan de nuevo el rumbo del país. Las minorías.